Pulsera de Piedras Naturales Turquesa con Cuentas de Buda, Joyas de Yoga para Hombres y Mujeres, Brazalete de energía.

  • Pulsera elástica hecha de piedra natural turquesa con una cabeza de Buda única, adecuada para la mayoría de las muñecas.
  • Perfecto como un día de San Valentín, cumpleaños o regalo de Navidad para damas y caballeros.
  • Debería estimular un mejor estilo de vida, liberar bloqueos y facilitar el manejo de nuevas situaciones de la vida.
  • Longitud de la pulsera: 16-20 cm // Ancho de la pulsera: 8 mm
  • Las desviaciones de color, contorno y estructura de la imagen del producto son naturales y, en el caso de la piedra natural, absolutamente normales.

       Descripción del producto

 
 
La Pulsera de Turquesas Buda debería estimular un mejor estilo de vida, liberar bloqueos y facilitar el manejo de nuevas situaciones de la vida. Permite que sus propias acciones se vuelvan más conscientes y alivia una mente furiosa. Además, el howlite puede hacerte más abierto y más radiante. Si la piedra se coloca debajo de la almohada, brinda un sueño tranquilo y profundo sin malos sueños. El efecto calmante alivia el riesgo de ataque cardíaco y enseña la capacidad de escuchar con paciencia y tener una mente más abierta. También promueve el amor propio y ayuda a una visión afirmativa de la persona. La confianza en ti y en la vida crece. El propietario se vuelve más diplomático al lidiar con su ego, así como con sus semejantes. Al mismo tiempo, sin embargo, los miedos también se perciben de forma más consciente y la persona reconoce más fácilmente sus limitaciones autoimpuestas. A través de estos hallazgos, el hombre aprende a desarrollar y no siempre repite los mismos errores.
En el budismo, se entiende que un Buda significa un ser que logra la pureza y perfección de su mente por su propio poder y así ha logrado un desarrollo ilimitado de todos los potenciales presentes en él: sabiduría perfecta (Prajna) y compasión infinita pero distante (Karuna) con todo lo que vive. Ya se dio cuenta de Nirvana durante su vida y, por lo tanto, ya no está obligado por la creencia budista en el ciclo de la reencarnación (samsara). El despertar es de naturaleza trascendente, ininteligible para la mente, es «profundo e insondable como el océano», y por lo tanto, esta experiencia elude una descripción con conceptos lingüísticos. Su calidad es incomprensible para las personas que no han hecho esta experiencia ellos mismos.
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